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EXPEDICIONES
HISTÓRICAS Aportes
de Jorge González
INFORME
DE LA EXPEDICIÓN A LAS "CASCADAS ESCONDIDAS" EN LA REGIÓN
DE LOS RIOS VODUDAHUE Y VIDAL GORMAZ”
La
ubicación exacta de las "Cascadas Escondidas" de la región
de los ríos Vodudahue y Vidal Gormáz fue conocida recién
en el año 1961, merced a la expedición del Centro Andino
Bariloche integrada por Manolo Puente, Oscar Palacios, Francisco Juárez,
Arnoldo Gramajo y Enrique Busch. Su posición es: latitud sur 42º
35' y longitud oeste 72º 16' 30’’
Las
cascadas se encuentran sobre el río Vidal Gormáz, de origen
glaciar y se componen de tres saltos, el inferior alrededor de 100 m de
alto, con una base de 40 m, el intermedio de 80 a 90 m y el superior de
70 a 80 m. Los tres saltos suman una caída de 270 m, pero en épocas
de grandes lluvias pueden convertirse en un único salto de casi
400 m de altura.
Antecedentes de expediciones anteriores:
l) Un franciscano de nombre fray Barrientos penetra con un indio en el Valle Vodudahue y no regresa mas, fue en el año 1777.
2) Al año siguiente, 1778, el padre -mercedario Tomás Tallevoire sale en su búsqueda con varios hombres de Chiloé, pierde las huellas de machete y regresa.
3) Entra en escena fray Francisco Menéndez, preclaro misionero y brillante explorador cuya obsesión es encontrar la legendaria Ciudad de los Césares. En diciembre de 1783 parte de Dalcahué en la isla de Chiloé, navegando en un débil esquife los 150 km de mar hasta el fiordo Comau y remonta el río Vodudahue por casi 4 km hasta la desembocadura del Reremú. Lo acompañan l6 indios y pobladores de la zona, gente fuerte y acostumbrada a la lujuriosa vegetación. Los expedicionarios inician su viaje por tierra hacia las lejanas soledades cordilleranas pero el valle se protege; la vegetación exuberante y las persistentes lluvias son los mayores obstáculos. Diez hombres abren la brecha en la selva y cuando la lluvia amaina la caravana avanza. La comida se compone exclusivamente de pescado ahumado, carne charqueada y harina. El 7 de enero de 1784 encuentra las cataratas que consigna en su diario cono: “...un río caudaloso que baja de una barranca en la cordillera y forma un salto que pone miedo, este salto está en un recodo, y no se ve hasta que no se va acabando de vadear, pero se siente el ruido que hace..." Sus vestimentas convertidas en andrajos por la selva se secan de la constante lluvia sobre sus mismos cuerpos; pero a pesar de ello continúan y llegan a la cordillera divisoria regresando poco después al Pacífico por falta de víveres.
4) Tres años mas tarde, en noviembre de 1786, vuelve al valle el Padre Menéndez, retomando su antigua ruta a través de la tupida selva y pasa por las cataratas, siguieron su viaje hasta la cordi1lera, cruza esta por un paso al que denomina De la Cruz (hoy Paso Menéndez) y adelanta el último punto alcanzado por la expedición anterior, llegando por fin a las orillas del lago hoy llamado Menéndez. Construye balsas de madera y 20 navega al igual que a otro (Futalaufquen) llegando después hasta las pampas patagónicas donde hoy está Trevelin. Convencido de la inexistencia en esos lugares de la misteriosa ciudad, regresa por el mismo camino al Pacifico, cumpliendo de esta manera tan asombroso viaje de 57 días durante los cuales ha recorrido 600 kilómetros de ríos, selvas, lagos y mar.
5) En 1863, un marino chileno, el teniente Vidal Gormáz, rehace la ruta de Menéndez y llega a los saltos, la descripción que hace de los mismos, permite reconocer inmediatamente el cuadro que pintaba el misionero; desde este lugar el marino regresa a la costa, las expediciones anteriores son compiladas por el explorador Fonck, en los diarios de Menéndez, y al intentar el bosquejo de las marchas de los descubridores, originar confusiones en los mapas de la zona, pues ríos, valles y pasos cordilleranos estarán sujetos a una serie de errores.
6) Otro, viaje lo lleva a cabo un técnico de la VII Comisión Argentina de Límites llamado Schiebeck, que explora un afluente del Vodudahue, denominado Barce1ó y cruza la cordillera por el Paso Oyarzún bajando por el arroyo Navarro hasta el Lago Menéndez, corría el año 1897.
7) Se tienen vagas referencias de un intento llevado a cabo por el Capitán Fajardo de Chile, que no llegó a buen término; y de algunas personas de Puerto Montt, alrededor del año 1946 de muy improbable éxito.
8) En el año 1961, una expedición del Club Andino Bariloche integrada por quienes se mencionan al comienzo de este informe y denominada como "5ta Expedición Patagónica” llega hasta las cataratas, fija su exacta posición, da un cálculo aproximado de su altura, del río que las forma. Luego de un angustioso cruce de la cordillera, logran llegar al Lago Menéndez, donde son rescatados.
9) Se tiene también conocimiento de una expedici6n argentina que intentó entrar por el Fiordo Reñihue, no logrando llegar a las Cascadas y perdiendo la vida uno de sus integrantes hay referencias también de una expedición que intentó llegar iniciando su ruta por el Lago Menéndez, pero tuvo que desistir a los pocos Kilómetros de haber penetrado en la zona.
Nuestra
expedición se planteó como itinerario remontar el lago Cisne
y luego el arroyo Navarro, cruzar el paso Oyarzún y descender por
el río Vodudahue hasta alcanzar las Cascadas. El regreso se haría
por la misma ruta. Si bien el recorrido era mas largo que el de las anteriores
expediciones, ofrecía la ventaja de equipar una ruta con provisiones
para el regreso, tener la senda abierta para la vuelta y evacuar rápidamente
a cualquier herido o enfermo. El estudio del material bibliográfico-bastante
escaso por cierto- y la información suministrada por los integrantes
de la expedición del C.A.B., nos dieron una idea aproximada de la
zona: varios miles de milímetros anuales de lluvia, exuberante vegetación
que obliga a abrir picadas y terreno muy abrupto. La expedición
se preparó con un entrenamiento previo de diez salidas durante las
cuales se realizaron prácticas de apertura de sendas, vadeos de
ríos, escalada, ensayo de provisiones y equipos.
El
día 30 de diciembre de 1973 partimos desde Buenos Aires con rumbo
a la ciudad de Esquel, con los siguientes objetivos:
a)
Llegar hasta las Cascadas, fijar su altura exacta, y documentarlas fílmica
y fotográficamente.
b)
Documentación de los glaciares de la zona, a fin de elevar un informe
al Instituto Nacional del Hielo Continental patagónico.
c)
La recolección de muestras de plancton de los distintos ambientes
a recorrer, a fin de ser enviadas Museo de Ciencias Naturales (Departamento
Limnología) para su posterior estudio, (los primeros resultados
de dicho estudio se adjuntan a este informe.
Integrabamos
la expedición: Pablo Cavagnero, Juan Carlos Jacky, Eduardo Mellino,
Mariano Roca, Roberto Tebaldi y Julián A. Ramírez (Jefe)
1º de Enero de l974; por la noche arribamos a la ciudad de Esquel. Allí nos espero el Sr. Giorgia quien nos trasladó con el equipo hasta su casa, donde nos brindó alojamiento durante nuestra estadía en Esquel.
2 de Enero de 1974: Tomamos contacto con el. Sr. Berwyn, de la Dirección de Turismo y junto con Giorgia cambiamos opiniones sobre la zona. Por la tarde, acompañados por Berwyn nos trasladamos a la Intendencia del Parque Nacional los Alerces, donde somos recibidos por su Intendente, Sr. Héctor Mario Fermani, éste pone a nuestra disposición dos botes, necesarios para el cruce del lago Cisne, pero hay que efectuarles algunas reparaciones. Para ello contamos con la valiosa ayuda del Sr. Duarte, de Parques Nacionales, quien nos facilita un taller, los materiales y herramientas necesarias para los arreglos, por la noche regresamos a Esquel.
3 de enero: Por la mañana nos trasladamos a la Intendencia del Parque Los Alerces y dedicamos todo el día a la reparación de los dos botes.
4 de enero: Por la mañana partimos en un lanchón de Parques Nacionales remontando el Lago Futalaufquen, el río Arrayanes y el lago Verde. Se transporta todo el equipo y los botes hasta Puerto Chucao sobre el lago Menéndez. El tiempo empeora y llueve toda la noche.
5 de enero: En las lanchas de Parques Nacionales cruzamos el Lago Menéndez hacia el Alerzal, cerca de la desembocadura del río Cisne. Por la tarde una vez en el Alerzal, debemos colocar los botes en el lago Cisne, para ello debemos arrastrarlos a través de una picada que une los lagos Menéndez-Cisne, de aproximadamente un kilómetro de largo. Para no dañar la quilla, montamos los botes sobre una estructura de madera; contando la ayuda de Berwyn y dos amigos de Esquel el traslado entre nueve personas se hace relativamente fácil; y en las últimas horas de la tarde, con gran entusiasmo, colocamos el primer bote en el lago Cisne. La lluvia continúa.
6 de enero: Amanece lloviendo, algo que ya se va haciendo habitual y dedicamos la mañana a pasar el otro bote. Por la tarde nos despedimos de nuestros amigos que vuelven a Esquel. Se cargan los dos botes y cuatro de nosotros comienzan a cruzar el lago Cisne, dos en cada bote. El lago tiene un largo aproximado de cinco kilómetros, pero hay que atravesarlo cerca de la orilla para protegerse de los fuertes vientos del Oeste, demorando alrededor de dos horas en realizar esta tarea. Al llegar a la orilla opuesta comienza a llover nuevamente y desde entonces la lluvia será nuestra inseparable compañera de todas las horas y todos los días. Desembarcamos en una desembocadura, que suponemos ser un brazo del arroyo Navarro y allí instalamos campamento. La fuerte lluvia nos obliga a montar un techo plástico sobre el fuego para mantener lo encendido. El lograr encender el fuego es un capítulo aparte, ya que la abundante leña que nos brinda la zona se encuentra totalmente impregnada en agua. Con bandas de goma y finas cortezas de alerce la tarea se simplifica, pero requiere gran paciencia y bastante tiempo. Las carpas a pesar de ser de nylon resinado no resultan ser impermeables y desde ese momento son reemplazadas por alcatenes que a pesar de condensan humedad en su interior, junto con los trajes de agua, resulta lo único impermeable para resistir las abundantes y torrenciales lluvias.
7 de Enero: Dos de nosotros cruzan nuevamente el lago Cisne con los dos botes para buscar el resto de los integrantes que todavía están en la orilla oriental del lago. Otro grupo de dos se dedica a reconocer la zona para ubicar exactamente el arroyo Navarro. Los que atravesaban el lago lo hicieron bastante rápido empujados por el viento del Oeste. Al llegar a la orilla opuesta, dejaron allí un bote con una nota indicando la posición en la otra orilla, embarcaron a dos compañeros y se emprendió el viaje de regreso al campamento base. El viento aumentó en forma considerable lo que nos obligó a remar con fuerza para no retrocederlo La fuerte fricción de los remos sobre los toletes al cabo de una hora y media de bogar, produjo la ruptura, por recalentamiento de uno de éstos, 1o que nos obliga a sujetarnos de la vegetación de la orilla para no ser arrastrados al punto de partida. Continuar por tierra es prácticamente imposible, por 1o cual con un trozo de cuerda reemplazamos el tolete roto y así, muy lentamente conseguimos arribar al campamento base. Una vez en el campamento base, dos de nosotros, salimos a recorrer lo que suponemos es un brazo del Navarro. Lo hacemos en el bote, y a medida que avanzamos la vegetación se va cerrando y el agua toma cada vez mas un color marrón con lo que comprobamos es el desagote de un mallín y no un brazo del Navarro como marcan los mapas. Luego, siempre en el bote, nos dirigimos en dirección opuesta en busca de la desembocadura del Navarro. Bajamos en una puntilla del bosque que penetra en el lago suponiendo que del otro lado está la desembocadura del arroyo. Intentamos atravesarla, pero está totalmente inundada, observándose vegetación abundante y flores debajo del agua. Esto nos permite saber que el lago Cisne está por sobre su nivel normal debido a las intensas lluvias. Por la noche nos encontramos todos reunidos en el campamento base junto con el grupo que salió a ubicar el Navarro por tierra y que abrió ya una senda por la que pensamos iniciar la marcha.
8 de enero: Permanecemos en el campamento base ordenando el equipo y la carga definitiva con la cual emprenderemos a marcha. Corno de costumbre, llueve.
9 de enero: Por la mañana iniciamos la marcha con provisiones para 20 días. En el campamento base dejamos el bote amarrado y el lugar marcado con banderines en puntos visibles. Comenzamos a avanzar por la senda abierta el día anterior. Las cañas se encuentran cortadas a ras del suelo para evitar accidentes, ya que caer sobre una punta con un peso de 30 kg en la espalda puede ser fatal. Cruzamos un mallín donde por momentos nos hundimos hasta la cintura y por la tarde alcanzamos el lugar hasta el qué fue abierta la picada. En este punto un grupo se dedica a continuar la picada, mientras los otros comienzan a secar sus ropas empapadas por la inmersión en el mallín. Una vez que regresa el grupo que sali6 avanzamos todos hasta el lugar elegido para el Campamento N° l, a 8 km aproximadamente del campamento base y a orillas del arroyo Navarro. Alrededor de las 20 h, en momentos que nos encontrábamos limpiando el terreno para armar el campamento, Julián cae accidentalmente sobre un pozo cubierto por vegetación, mientras el machete que llevaba al apoyarse violentamente en el suelo hace que el filo se deslice por la mano provocando profundos cortes en cuatro dedos con una fuerte hemorragia. Al constatar la gravedad de la herida surge la necesidad de evacuarlo al día siguiente. Durante la noche sufre otra hemorragia, que es rápidamente controlada.
10 de enero: En las primeras horas del día comienza la evacuación de Julián en compañía de dos de nosotros. Por primera vez desde que estamos en la zona podemos ver el sol. Es un día agradable y sin nubes. El grupo que evacua al herido lo hace a través de la senda abierta y el mallín. Llegan al campamento base cruzan el lago Cisne, alcanzan la lancha de Parques Nacionales que lleva los turistas y a la noche llegan a Esquel, donde es intervenido quirúrgicamente, con resultados satisfactorios. El grupo que quedo en el Campamento Nº 1 continúa abriendo la picada en dirección al paso Oyarzún; por momentos el trabajo se hace mas fácil al encontrar rastros de una antigua senda de casi cuatro metros de ancho y que corre sobre la orilla derecha del arroyo Navarro. Dicha senda por momentos se pierde en la vegetación que la va cubriendo poco a poco, se la nota abandonada desde hace muchos años y hasta el punto máximo hasta donde avanzó nuestra expedición se encontraron restos de ella en dirección al paso Oyarzún, por 1o que nos inclinamos a pensar que en otras épocas debe haber servido de comunicación con Chile. También se elige un lugar que permitiera vadear el Navarro, lo que permitiría ahorrar camino al evitar una gran curva que da el arroyo frente al cordón Torrecillas. Marcamos el lugar con banderines y regresamos al Campamento 1. Por la noche el tiempo se descompone nuevamente.
11 de enero: El grupo que fue a Esquel a evacuar al herido permanece allí ya que ese día no hay servicios de lanchas en el lago Menéndez. El grupo que está en el campamento Nº l, regresa al lugar fijado para el vadeo pero pese a ser de mañana el arroyo no ha disminuido su gran caudal, tal vez debido a la fuerte lluvia de la noche. Sigue lloviendo el resto del día, y controlamos el arroyo por si hay peligro de desborde.
12 de enero: Amanece lloviendo torrencialmente, lo que nos obliga a permanecer bajo el alcatene. El arroyo no presenta alteración en su nivel. Sin embargo, mas tarde, alrededor de las 15:30 horas, el arroyo desborda violentamente y en pocos segundos nos encontramos con el campamento bajo el agua, mientras una ola de un metro de altura barría todo el bosque. Ante la emergencia tratamos de proteger nuestras bolsas de dormir y recoger algunos elementos básicos, como ser cuerdas, provisiones, cartuchos de gas y un machete, asegurando el resto del equipo a los árboles. Tratamos de alcanzar un lugar más alto, pero es imposible, de intentar hacerlo el agua nos cubriría. Por otra parte, la orilla en la que estamos, el terreno es más o menos de una altura pareja, y mas allá del bosque se encuentra el gigantesco mallín que se interpone entre el Navarro y las primeras estribaciones del Torrecillas. La orilla de enfrente, la izquierda, es la que se eleva rápidamente desde el borde del agua, pero si nos fue imposible cruzar antes el arroyo, ninguna posibilidad existe de hacerlo ahora. Dada esta situación construimos una plataforma triangular la que sujetamos a tres árboles con la soga de escalada a un metro y medio de altura, y un metro mas arriba, sobre la plataforma, montamos el alcatene. Mientras tanto el grupo que estaba en Esquel, salía de regreso ese día. Hacen el viaje en la lancha de Parques, y al llegar al lago Cisne lo encuentran desbordado. Igualmente se embarcan en el bote y el fuerte viento del Oeste y la masa de agua que corre desde el lago Cisne al Menéndez los obliga a avanzar tomados de la vegetación de la orilla. Tras cuatro horas consiguen llegar a la orilla opuesta, donde se halla el campamento base encontrando las carpas bajo el agua, ya que el nivel había subido allí dos metros. Igualmente comienzan a avanzar por el bosque inundado en dirección al campamento Nº 1, presumiendo que 1os restantes compañeros pueden estar afrontando una grave situación. Con las últimas luces del día y haciendo sonar los silbatos que utilizábamos ante una emergencia, ubican la plataforma. Minutos mas tarde están todos reunidos, agotados y envueltos en una emoción indescriptible por la alegría del encuentro de quienes se creían perdidos.
13
de enero: Las aguas descienden y durante el día nos dedicamos a
recuperar los materiales y provisiones que permanecieron bajo las aguas,
de las provisiones se perdieron muy pocas
únicamente
algunas envasadas en fábrica ya que las que habíamos sellados
nosotros con polietileno estaban en perfectas condiciones, mas tarde evaluamos
la situación general, y si bien las pérdidas no eran
muy grandes nuestro programa había sufrido un considerable atraso
y decidimos emprender el regreso.
14 de enero: Emprendemos la vuelta, recogiendo durante el camino muestras para el museo de La Plata. Se escogen también muestras de plancton de los lagos, Cisne, Verde, Menéndez, y Futalaufquen. Al llegar al lago Verde nos enteramos por pobladores de la zona que durante el violento temporal se habían registrado en ese lugar precipitaciones de 200 milímetros en 24 horas y que no recordaban algo similar desde hacía muchos años. Pensábamos que el violento desborde del arroyo Navarro podía haberse producido por la rotura de un tapón de árboles y vegetación formado aguas arriba. Mas tarde en Esquel, conversado acerca de las posibles causas del desborde nos enteramos que el día de la inundación y la hora coincidía con un pequeño temblor de tierra que sintieron algunas personas en esa ciudad. Ello podía haber provocado la ruptura de una laguna de témpanos, que existe a cierta altura cerca del paso Oyarzún. No hemos podido determinar exactamente la causa, 1o anterior son solo conjeturas pero lo cierto es que si los ríos de las montañas desbordan con facilidad, no lo hacen en la forma que tuvimos ocasión de verlo y sufrirlo.
Experiencias recogidas en la zona: La técnica mas apropiada para el avance de expediciones en este tipo de zonas consiste en instalar un campamento donde se permanece tres o cuatro días, durante los cuales se irá abriendo la senda para avanzar luego en una sola jornada hasta el lugar de la instalación del nuevo campamento. Mientras un grupo se encuentra abriendo picada, el resto se puede dedicar a efectuar transportes, Los trajes de agua resultaron la única vestimenta realmente impermeable y los alcatenes la únicas carpas que impiden el paso de la lluvia Los alcatenes eran armados a dos aguas sobre estructuras hechas con cañas y con sogas. Los machetes constituyen un elemento al que debe prestarse mucha atención: de dos expediciones al Vodudahue, la de 1961 y la nuestra, ambas registran accidentes causados por machetes. Creemos pues que es indispensable mantener los machetes en fundas de cuero cuando no se usan y colocarles una cruz en el mango para evitar que el filo se deslice por los dedos.
Julián
Atilio Ramírez
1956 - 2008 - Co Águila Blanca 5.400 mts. en el Cordón de la Jaula
2008 - Pablo González en la cumbre del Cerro Águila Blanca Cordón de la Jaula - Mendoza Encuentra el testimonio de la expedición de 1956 |
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para la verla ampliada)
1956 - Testimonio de la expedición
de Jorge Peterek,
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